Conversaciones con Campo Minado de Juan Carlos Rodríguez 

Desembocadura en el Parque Colón.

Certezas 

Mi piel. 

Esta distancia.

Esta tristeza. 

Saber que estoy bien a pesar. 

No es justo. 

¿Verdad? 

La policía ha dado tres vueltas

mientras escribía sudado

en los bancos de la cancha.

No es para mí. 

¿Verdad? 

Aprender duele, repitió mi madre.

¿Duele tanto como vivir entre las ruinas?

Ruina, según la Real Academia Española, significa:

2. Pérdida grande de los bienes de fortuna. 

Sinónimos: quiebra, bancarrota, depresión, crac2, insolvencia, miseria, crack.

3. Destrozo, perdición, decadencia y caimiento de una persona, familia, comunidad o Estado.

Sinónimos: decadencia, hundimiento, desgracia, desastre, desolación, destrozo.

4. Causa de la ruina física o moral de una persona, familia, comunidad o Estado.

5. Restos de uno o más edificios arruinados. 

Sinónimos: restos, escombros, cascotes, vestigios, reliquias, despojos, tapera.

Dónde hay ruinas 

Haití.

Gaza.

Guánica.

Aguirre.

Las ruinas del Faro de Punta Borinquen en Aguadilla. 


Seibutsu significa naturaleza muerta; 

también es el nombre de un libro de Poesía. 

Sobre la ruina, el poeta dice: 

“Del bosque, 

la ruina

Mi jardín. 

La luz percola

por las aperturas

de la sombra”.   

Pelecanus occidentalis

Leí en los poemas del poeta Juan Carlos Rodríguez todo el Campo minado (ICP, 2017) que esquivó; todo el campo minado que esquivamos. Las reservas naturales en Vieques son campos minados. Aprendí más de Vieques porque Juan Carlos me prestó su documental. Es difícil ir a Vieques. Gracias, Juan Carlos.

Decía yo: el tramo de la número dos desde Hormigueros hasta Ponce es un campo minado. Pedazos del karso son campos minados. El karso es un recurso no renovable. La vida también. Entonces: el suelo es un campo minado para nuestros pies en tierras donde anidan los pájaros, donde se esconden los cangrejos.

Campo minado es la pantalla. Más cobalto, menos árboles; desarrollo económico para las canteras, las máquinas y los terratenientes del globo. Campo minado es faltar al trabajo para coger palos de policías frente a un hotel. Campo minado es vivir sin saber la certeza del agua. Puedo seguir. Pero cuánto puede un cuerpo que se cansa de vivir entre un campo minado.   

Juan Carlos, no cuadramos el encuentro de aquellas veces. 

Pude dormir bien esa tarde.

O algo pasó en el trabajo. 

O algo pasó en tu vida. 

Pasa el tiempo.


Como la certeza de Campo minado 

en mis manos mientras

espero en una sala médica.

Siempre leo algo de poesía 

cuando dudo de mi salud.

El silencio de las hormigas.

La caída. 

Campo minado.

 

Perdón por la demora.

Se había perdido en el librero.

Me chequeo porque cumplí años.  

Ahora cargo con él;

está en el bulto de la cámara. 

Volverá al librero.

Pero volveremos a ti.

Como se vuelve a la poesía.  

Mi conciencia no mueve fronteras

no destruye drones asesinos 

no acelera la putrefacción

de sus presidentes 

no detiene la muerte

y pesa como la carga 

de una mirada al acecho

como la carga

de saberse cansado 

cerca del campo minado.

Gallinula chloropus

“A Gustavo Rodríguez Román” 

dice el libro. 

Debe ser tu hijo.

Puedo equivocarme. 

El libro eres tú.

Escribo sobre una mesa atareada, como dice tu poema de la página 67, “a espaldas de los días nublados” donde en el verso final preguntas:


“¿En qué deltas llovieron

las sílabas

que viajaban errantes

por la brisa?”

Yo escribí en la página 33 de Mano negra:

Afortunadamente, 

hoy me basta la promesa de una marejada en febrero, 

la delta del río en diciembre, 

incluso la memoria de un abrazo 

o un poema compartido.

Egretta caerulea

Es octubre, Juan Carlos, se acercan las marejadas de los muertos.
Más ruinas aparecerán bajo la arena. 

Pero tengo un poema compartido.
Tu poesía es victoria en este campo minado.

No exagero. 

Dinamitan la montaña justo al lado de la sala médica.
Puedes ver por la ventana

como la tierra se torna cobriza tras las lluvias vespertinas.

Preguntaste en ese poema: 

“¿En qué deltas llovieron

las sílabas

que viajaban errantes

por la brisa?

No contesté. 

Estoy cansado de tanto esquivar.
Espero la delta del río diciembre.

Ojalá mis pies no pisen un olvido en el suelo

mientras caen las hojas de otoño sobre la tierra.

No sé si esta metáfora me sirve. 


Son pocos los árboles 

tras esta prisión 

de rejas abiertas. 


Dos referencias:

“Juan Carlos Rodríguez, gracias por todo para siempre”
https://claridadpuertorico.com/juan-carlos-rodriguez-gracias-por-todo-para-siempre/

“Oreo, una crónica de Juan Carlos Rodríguez”
https://www.revistapequena.com/juancarlosrodriguez

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