Victimario (poema)
Regresamos a una playa vacía,
a un bosque aplastado por la brea,
un aura tiñosa sobre un cadáver.
La belleza,
a veces,
se encuentra lejos de casa.
Que el dolor dura años,
que los años son pocos
si son junto a la felicidad.
Si aprendiera a medir el tiempo
por cómo se cuece la carne
y no por el miedo al silencio,
al vacío,
a la ausencia.
¿Cómo no temer
sombras siempre
sobre el mar?
¿Cuántos sueños hundidos
sin juicio sin lápida
sin despedida?
Huyo al sur,
donde un hombre
busca pulpos
en las yerbas marinas.
Ven el fin de semana,
dijo también el viejo,
se pone increíble.
A esa misma hora,
sobre el Atlántico,
el mar clamaba otra memoria.